El texto que reproduzco a continuación es el de los agradecimientos en mi tesis doctoral.
Lo recojo como parte de un tomar peso y sentido a lo vivido en 2025. No sin antes decir que las fotos son solamente ilustraciones de lo mucho que resuena en esta declaración: lo que las personas me han prodigado.
A continuación el texto:
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La gratitud es la memoria del corazón solía decir uno de mis maestros, el P. Miguel Mendizábal, S. J. y tenía razón. A lo largo de mi vida he sido un afortunado que ha recibido muchísimo de muchas personas y que constituyen mi memoria, identidad y vida y que, ahora, al concluir este trayecto, es justo y necesario darles las gracias, aquí y siempre. Soy la suma, también, del aliento de tantos y este trabajo lleva en sí muchos nombres.
En
mi desarrollo académico y profesional empiezo por dar las gracias a Ana Luisa
López-Vélez. Sé que hemos vivido un trayecto sufrido, pero también lleno de
gratas satisfacciones. Su rol como directora y amiga marcaron un antes y un
después al poder participar de varias iniciativas de investigación entre Chile,
España y Ecuador. Dueña de una capacidad analítica y de un talento potente de
meticulosidad y trabajo me ha llevado al final de este trayecto con aliento,
profesionalidad y generosidad profunda. Su entrega ha sido indiscutible. Junto
a ella, muchas gracias a Isabel Ugalde y a Inés Palape quienes tuvieron la
generosidad de compartir su esfuerzo en uno de los estudios de esta tesis.
Mi universidad, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, es mi lugar. Me abrió las puertas para formarme y para trabajar. En ella he hecho mi trayecto más largo y significativo como profesor e investigador, como servidor de la Educación Superior en mi país.
En
primer lugar, mis estudiantes que participaron en los estudios y con quienes
viví las experiencias cuyos casos estudio aquí. Son los Lulis 2019, 2020
y 2021. Son una muestra representativa de lo que este programa de Liderazgo
Ignaciano es capaz de desarrollar en ellas y ellos. Y, desde luego a los socios
comunitarios de San Isidro, Pechichal, Río Mariano: Alfredo, Lili, Carmita,
Toñita con quienes tanto aprendimos.
La
memoria de quienes fueron Marco Vinicio Rueda, S. J., Federico María Sanfelíu,
S. J., Miguel Mendizábal, S. J., José Araujo Mosquera, S. J., Luis Casañas
Llagostera, S. J., Julio Lahuerta Gil, S. J., José Ribas, S. J., Aurelio
Rodríguez quienes han rotado muchas veces en la memoria de mi afecto.
2da. fila: Miguel Mendizábal (mi maestro entre 1989-1990), Luis Augusto Panchi, Iván Lucero, Carlos Ignacio Man-Ging.
3ra fila: Antonio Narváez, Diego Chauvin, José Manuel Túpac-Yupanqui, Jorge Balladares.
4ta. fila: Manuel Aragundi, Ernesto Vásconez, Yo.
5ta. fila: Luis Túpac-Yupanqui, Daniel De Ycaza, Bernardo Serrano, Paco Piñas.
Son especial aliento mis amigas y amigos que de distintas voces y maneras han mantenido su voz de aliento y ánimo a este proceso: Michel Leví y su familia, Bernado Serrano y su familia, Mauro Avilés, Jorge Balladares, Carlos Vargas, Boris Tobar, Juan Ramón Etxebarria, Aitor Arbaiza y familia, Vicente Palop y su familia. A Adrián y Gabriela Lozano: su acogida y aliento son imperecederos. A Aurelio Villa. Mis queridos amigos del Grupo de Investigación en Aprendizaje-Servicio de la PUCE: Juan Carlos González, Renato Ríos, Verónica Yépez, Marcelo Moreano, Ekaterina Armijos, Carlos Corrales. Del Grupo de Investigación en Psicología, Salud, Ambiente y Sociedad: Verónica Egas, Emilio Salao, Paulina Barahona, Ana Lucía Torres.
1ra fila: Daniela Gargantini UCC, Verónica Yépez, Carolina Barahona
2da fila: Álvaro Aguilar, Lucía Arias, Paulina Barahona, Verónica Egas, Andrea Parra, Karina Borja, Ekaterina Armijos.
3ra fila: Carlos Corrales, yo, Francisco Rodríguez, Augusto Oviedo, Juan Carlos González y Renato Ríos.
Desde luego, a mi equipo de la Dirección de Identidad y Misión de la PUCE y en él a mi equipo del Programa de Liderazgo Ignaciano: Carolina Barahona y su familia: Felipe, Ismael, Gabiel; Roberto Vaca y su familia: Thea, Betel, Betania y Anamary; Lucía Arias y en su momento, pero siempre en relación: Wilfrido Haro, S. J. A mis queridos compañeros Mauricio Burbano, S. J. y Jaime Castillo Astudillo.
Mi gratitud está también en este ámbito de AUSJAL: la Red de Pastoral Universitaria y del programa de Liderazgo Ignaciano (PLIUL). Gracias a Sheila Goncalvez, Óscar Buroz, S. J., Gerardo Valenzuela, S. J., Felipe Crudele, Álex Méndez, Gustavo Adolfo Spinel Barreto, Alfredo González, Aurora Zarzosa, Jorge Del Valle, Álvaro Pacheco, S. J., (+) Carlos Cardona, S. J., Carlos Raco, Roberto Alonso. Miguel Navarrete. Rafael Velasco S. J., Daniela Gargantini.
Reunión UNISERVITATE en Lima, mayo 2025
Sin
duda el aliento de instancias universitarias, que más allá de los procesos
administrativos, son puntal para hacer que las cosas pasen y pasen para bien. A
las compañeras y compañeros de la Dirección de Innovación y Desarrollo del
Talento Humano, de la Dirección de Aseguramiento de la Calidad, de la
Coordinación Nacional de Innovación Educativa y Desarrollo Docente y de los
Vicerrectorados de Docencia y Estudiantes y de Investigación, Vinculación con
la Colectividad e Innovación. De la Coordinación de Internacionalización. A las
direcciones de Talento Humano y Administrativo-Financiera.
Mis amigas y amigos de acampadas, cantos y música: Verónica Suárez y familia, Lucio Soto y su familia, Paola Moreno y su familia, Patricio Escobar y su familia, Luis Cevallos y Alex Terán y su familia.
Los
Andrade-Zapata: Mi (+) mamá Gladys, mi (+) papá José, mi hermana Eugenia y su
familia: María Augusta, Gabriel y Byron; mi hermano Edgar y su familia: Carlos
Alberto, Juan José y mi cuñada María Dolores; mi hermano (+) Fausto y su
familia: Tania Estefanía, José Esteban y mi cuñada Tania. Mis primos Andrade.
Somos buscadores y hacedores de caminos. Su ruta y aliento me acompañan.
Mi
lado Zapata, particularmente, mi prima Toya.
Mi
gratitud está en la memoria de mi tía (+) Inés y mi tío (+)Pepito.
Los
Laspina-Olmedo: Nelson Laspina, Dora Olmedo, María Laspina y su familia:
Nicolás, Emilia y mi cuñado Manuel; mi querido cuñado Esteban Laspina. Avelina
y Miguel: gracias siempre por su cálida acogida. Familia extendida entre tíos,
primos. Su afecto, presencia y aliento han sido pródigos y centrales.
Y
estamos los Andrade-Laspina. Me he detenido ante el teclado y mis ojos se
llenan de lágrimas. Son lágrimas de profunda gratitud. Mi hija María Paz ahora
está en la Amazonía y brega con un sistema colapsado haciendo lo que como
médica más quiere: sanar. Te admiro hija, eres fuerte, lúcida, llena de energía
y alegría. Eres total. Fija como un clavo. Decidida; y, en medio de tanta
potencia, dueña de una ternura única (a este tiempo, ha terminado su servicio rural y se prepara para rendir pruebas para la especialidad). Mi hija Ana Sofía: ha sido otra aventura
compartida, sufrida, llena de colores y senderos de montaña y mar. Admiro tu
don de humanidad, tu tremendo talento artístico y tu lucidez. A ambas debo
agradecerles ser parte de ese 2022 tan particular que nos hizo ser Hijas&Pa.
Mi hijo Antonio José: eres puente, dulzura, sueño y horizonte. Le has apostado
a Euskadi que te abrió las puertas. Ahora, aquí en Quito, siendo inquilino de
tu cuarto que es cámara de estudio, recuerdo y agradezco las horas de lectura
de El Hobbit tanto como tanto nos ofreces.
Final de trayecto del doctorado; 15 de octubre de 2025: izq a der: Caro Barahona, Ana Luisa López-Vélez, Elena López de Arana, Tania Laspina, un servidor, Antonio José Andrade, Mariate Bizkarra, Aurelio Villa y Fernando Ponce S. J.
Deusto, noviembre 2024
Quito, enero de 2026.


















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