viernes, 2 de enero de 2026

La gratitud es la memoria del corazón

 

El texto que reproduzco a continuación es el de los agradecimientos en mi tesis doctoral.
Lo recojo como parte de un tomar peso y sentido a lo vivido en 2025. No sin antes decir que las fotos son solamente ilustraciones de lo mucho que resuena en esta declaración: lo que las personas me han prodigado.

A continuación el texto:

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La gratitud es la memoria del corazón solía decir uno de mis maestros, el P. Miguel Mendizábal, S. J. y tenía razón. A lo largo de mi vida he sido un afortunado que ha recibido muchísimo de muchas personas y que constituyen mi memoria, identidad y vida y que, ahora, al concluir este trayecto, es justo y necesario darles las gracias, aquí y siempre. Soy la suma, también, del aliento de tantos y este trabajo lleva en sí muchos nombres.

En mi desarrollo académico y profesional empiezo por dar las gracias a Ana Luisa López-Vélez. Sé que hemos vivido un trayecto sufrido, pero también lleno de gratas satisfacciones. Su rol como directora y amiga marcaron un antes y un después al poder participar de varias iniciativas de investigación entre Chile, España y Ecuador. Dueña de una capacidad analítica y de un talento potente de meticulosidad y trabajo me ha llevado al final de este trayecto con aliento, profesionalidad y generosidad profunda. Su entrega ha sido indiscutible. Junto a ella, muchas gracias a Isabel Ugalde y a Inés Palape quienes tuvieron la generosidad de compartir su esfuerzo en uno de los estudios de esta tesis.

Grupo de investigación en ApS universitario LATAMC-EHU Octubre de 2024. De izq a der: Mikel, Rakel Gamito (EHU), Inés Palape (UNAP, Chile)Mariate Vizcarra (EHU)Gabriela Sepúlveda (UNAP, Chile), Isabel Ugalde (EHU)Alberto Moreno (U Valparaíso, Chile), Bastián Carter (U de Los Lagos, Chile),  Irati León (EHU), Ainoha Gómez (EHU), Ana Luisa López-Vélez (EHU)Haizea Galárraga (EHU),, Paulina Martínez (UTA, Chile). Encuentro científico en EHU, Vitoria-Gasteiz.

Mi universidad, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, es mi lugar. Me abrió las puertas para formarme y para trabajar. En ella he hecho mi trayecto más largo y significativo como profesor e investigador, como servidor de la Educación Superior en mi país.

Estudiantes de Jesucristo y Aprendizajes Vitales reconociendo iconos de la universidad. El menhir de los 75 años que rescata el lema de la PUCE: "Seréis mis testigos"


En primer lugar, mis estudiantes que participaron en los estudios y con quienes viví las experiencias cuyos casos estudio aquí. Son los Lulis 2019, 2020 y 2021. Son una muestra representativa de lo que este programa de Liderazgo Ignaciano es capaz de desarrollar en ellas y ellos. Y, desde luego a los socios comunitarios de San Isidro, Pechichal, Río Mariano: Alfredo, Lili, Carmita, Toñita con quienes tanto aprendimos.

Afiche promociones participantes en Luli en Servicio para la tesis. Manabí 2018-2021


Quiero agradecer a los compañeros jesuitas que han sido oportunidad, confianza y aliento en este trayecto: Fernando Ponce S.J., Hernán Hidalgo, S.J., Diego Guevara, S. J., Ernesto Vásconez, S. J., Daniel De Ycaza, S. J., Gustavo Calderón, S. J., Carlos Ignacio Man-Ging, S. J., Pello Azpitarte, S. J., José Mari Guibert, S. J., Juan José Etxeberria, S. J., Allan Mendoza.

Ernesto Vásconez, S. J. me introdujo plenamente al mundo de la universidad, antes fue Federico Sanfelíu (el de la foto de la pared) quien me abrió las puertas a la DIM (antes, Dirección de Pastoral Universitaria).

La memoria de quienes fueron Marco Vinicio Rueda, S. J., Federico María Sanfelíu, S. J., Miguel Mendizábal, S. J., José Araujo Mosquera, S. J., Luis Casañas Llagostera, S. J., Julio Lahuerta Gil, S. J., José Ribas, S. J., Aurelio Rodríguez quienes han rotado muchas veces en la memoria de mi afecto.

Noviciado San Ignacio, 1989. 
1ra fila: Javier Constante, Mario Guacán, Olmes Vega, Fernando Moyota, Carlos Vargas,  José Araujo Mosquera (mi maestro entre 1990-1991).
2da. fila:  Miguel Mendizábal (mi maestro entre 1989-1990), Luis Augusto Panchi, Iván Lucero, Carlos Ignacio Man-Ging.
3ra fila: Antonio Narváez, Diego Chauvin, José Manuel Túpac-Yupanqui, Jorge Balladares.
4ta. fila: Manuel Aragundi, Ernesto Vásconez, Yo.
5ta. fila: Luis Túpac-Yupanqui, Daniel De Ycaza, Bernardo Serrano, Paco Piñas.

Son especial aliento mis amigas y amigos que de distintas voces y maneras han mantenido su voz de aliento y ánimo a este proceso: Michel Leví y su familia, Bernado Serrano y su familia, Mauro Avilés, Jorge Balladares, Carlos Vargas, Boris Tobar, Juan Ramón Etxebarria, Aitor Arbaiza y familia, Vicente Palop y su familia. A Adrián y Gabriela Lozano: su acogida y aliento son imperecederos. A Aurelio Villa. Mis queridos amigos del Grupo de Investigación en Aprendizaje-Servicio de la PUCE: Juan Carlos González, Renato Ríos, Verónica Yépez, Marcelo Moreano, Ekaterina Armijos, Carlos Corrales. Del Grupo de Investigación en Psicología, Salud, Ambiente y Sociedad: Verónica Egas, Emilio Salao, Paulina Barahona, Ana Lucía Torres.

Los caseros: Josu y Aitor

Coloquio de ApS con Daniela Gargantini, organizado por el GI ApS PUCE, 2024
1ra fila: Daniela Gargantini UCC, Verónica Yépez, Carolina Barahona
2da fila: Álvaro Aguilar, Lucía Arias, Paulina Barahona, Verónica Egas, Andrea Parra, Karina Borja, Ekaterina Armijos.
3ra fila: Carlos Corrales, yo, Francisco Rodríguez, Augusto Oviedo, Juan Carlos González y Renato Ríos.

Con Michel Leví en julio de 2025

Desde luego, a mi equipo de la Dirección de Identidad y Misión de la PUCE y en él a mi equipo del Programa de Liderazgo Ignaciano: Carolina Barahona y su familia: Felipe, Ismael, Gabiel; Roberto Vaca y su familia: Thea, Betel, Betania y Anamary; Lucía Arias y en su momento, pero siempre en relación: Wilfrido Haro, S. J. A mis queridos compañeros Mauricio Burbano, S. J. y Jaime Castillo Astudillo.

DIM 2023

Mi gratitud está también en este ámbito de AUSJAL: la Red de Pastoral Universitaria y del programa de Liderazgo Ignaciano (PLIUL). Gracias a Sheila Goncalvez, Óscar Buroz, S. J., Gerardo Valenzuela, S. J., Felipe Crudele, Álex Méndez, Gustavo Adolfo Spinel Barreto, Alfredo González, Aurora Zarzosa, Jorge Del Valle, Álvaro Pacheco, S. J., (+) Carlos Cardona, S. J., Carlos Raco, Roberto Alonso. Miguel Navarrete. Rafael Velasco S. J., Daniela Gargantini.

V Encuentro Latinoamericano del PLIUL en El Salvador, noviembre 2025


T
ambién mi gratitud en el contexto del Aprendizaje-Servicio a las compañeras y compañeros de UNISERVITATE, Rocío, Chantal, Manuel, José Ignacio, Cande, María Rosa, Andrés y de Ohio University: Sharon Casapulla, Diana Marvel y Mario Grijalva.

Reunión UNISERVITATE en Lima, mayo 2025 


S
in duda el aliento de instancias universitarias, que más allá de los procesos administrativos, son puntal para hacer que las cosas pasen y pasen para bien. A las compañeras y compañeros de la Dirección de Innovación y Desarrollo del Talento Humano, de la Dirección de Aseguramiento de la Calidad, de la Coordinación Nacional de Innovación Educativa y Desarrollo Docente y de los Vicerrectorados de Docencia y Estudiantes y de Investigación, Vinculación con la Colectividad e Innovación. De la Coordinación de Internacionalización. A las direcciones de Talento Humano y Administrativo-Financiera.

Mis amigas y amigos de acampadas, cantos y música: Verónica Suárez y familia, Lucio Soto y su familia, Paola Moreno y su familia, Patricio Escobar y su familia, Luis Cevallos y Alex Terán y su familia.

Los Armoniosos. Mi grupo de amigos de música y guitarra: Lucio, Jessi, Vero, Pao, Alejo y yo.


Me enseñaron que más hace el que quiere que el que puede y que el amor se pone en las obras que en las palabras. El amor de mi familia ha sido fundamental.

Los Andrade-Zapata: Mi (+) mamá Gladys, mi (+) papá José, mi hermana Eugenia y su familia: María Augusta, Gabriel y Byron; mi hermano Edgar y su familia: Carlos Alberto, Juan José y mi cuñada María Dolores; mi hermano (+) Fausto y su familia: Tania Estefanía, José Esteban y mi cuñada Tania. Mis primos Andrade. Somos buscadores y hacedores de caminos. Su ruta y aliento me acompañan.

Mi lado Zapata, particularmente, mi prima Toya.

Mi gratitud está en la memoria de mi tía (+) Inés y mi tío (+)Pepito.

José Andrade y Gladys Zapata. Latacunga, c. 1988

Los Laspina-Olmedo: Nelson Laspina, Dora Olmedo, María Laspina y su familia: Nicolás, Emilia y mi cuñado Manuel; mi querido cuñado Esteban Laspina. Avelina y Miguel: gracias siempre por su cálida acogida. Familia extendida entre tíos, primos. Su afecto, presencia y aliento han sido pródigos y centrales.

Los Laspina Olmedo y anexos: c. agosto 2018

Y estamos los Andrade-Laspina. Me he detenido ante el teclado y mis ojos se llenan de lágrimas. Son lágrimas de profunda gratitud. Mi hija María Paz ahora está en la Amazonía y brega con un sistema colapsado haciendo lo que como médica más quiere: sanar. Te admiro hija, eres fuerte, lúcida, llena de energía y alegría. Eres total. Fija como un clavo. Decidida; y, en medio de tanta potencia, dueña de una ternura única (a este tiempo, ha terminado su servicio rural y se prepara para rendir pruebas para la especialidad). Mi hija Ana Sofía: ha sido otra aventura compartida, sufrida, llena de colores y senderos de montaña y mar. Admiro tu don de humanidad, tu tremendo talento artístico y tu lucidez. A ambas debo agradecerles ser parte de ese 2022 tan particular que nos hizo ser Hijas&Pa. Mi hijo Antonio José: eres puente, dulzura, sueño y horizonte. Le has apostado a Euskadi que te abrió las puertas. Ahora, aquí en Quito, siendo inquilino de tu cuarto que es cámara de estudio, recuerdo y agradezco las horas de lectura de El Hobbit tanto como tanto nos ofreces.


Estampado de Ana Sofía en la exposición de fin de período académico 2025-01.

María Paz en el Puesto de Salud Riveras (sic) del Río Napo. Pompeya, 2025

Antonio en el podcast de "La mecedora" junto a algunos de Nahiarte, 2025


En la terraza de la iglesia de La Compañía, 2024.

Mi palabra de cierre en esta nota de gratitud es para Tania Laspina Olmedo, mi señora y compañera de vida, mi Tañita. Cuántos caminos recorridos y por recorrer, entre despedidas, abrazos, sueños y esfuerzos compartidos. Acepté el reto de hacer un doctorado juntos y aquí llego ahora. Me diste norte desde hace más de un cuarto de siglo de camino y ahora proyectamos un sueño de aquí a largo plazo: MunayArte -El deseo del Arte- en esta tierra andina y para todo el mundo. Sabes que te amo. Y como lo dijiste, más que la declaración, es lo que se da en los hechos.

Inicio del doctorado. Bilbao 2018


Tania y Santi. 2025.

Sigo siendo peregrino, ecuatoriano, convencido de la Educación y su poder de transformar vidas, como se verá en este trabajo. Soy porque ustedes son y han sido conmigo y seguirán siendo.

Final de trayecto del doctorado; 15 de octubre de 2025: izq a der: Caro Barahona, Ana Luisa López-Vélez, Elena López de Arana, Tania Laspina, un servidor, Antonio José Andrade, Mariate Bizkarra, Aurelio Villa y Fernando Ponce S. J. 

Deusto, noviembre 2024  

Quito, enero de 2026.

domingo, 19 de marzo de 2023

25 vueltas al sol, juntos.

El agua, dulce y fresca, sigue manando del manantial. El cauce, prístino y pequeño, nos ha llevado a un océano de orilla a orilla.

Las gotas inocentes y frágiles del páramo no han dejado de caer. Su dulce canto de acequia y riachuelo están sonando aún. 

El curso del agua fue conociendo otros cauces. A veces abruptos, violentos, de altura; otros discretos, en remanso, reposados. Hubo pantanos, lodo, rocas, que nos orillaron y aquietaron: agua estancada que no se mueve y muere. Otros seres habitaron ese estado.


Mas, el agua no para, brillante y potente, abre su cauce y reluce su fuerza. En tres riachuelos se multiplicó; trayectos vitales en busca de su propio torrente. Aguas de colores, aguas de vida, aguas que alegran y sanan, aguas  en fin, de cascadas, ricos brotes, arcoiris y brisa. Roca, torrente y luz.

Los campos se han nutrido por la lluvia, la siembra y la cosecha. Los frutos de vida y de trabajos han dibujado estrellas y constelaciones. El viento límpido escruta las arboledas y anima el hogar y el fuego. Hemos labrado en la sagrada tierra de los aprendices que juegan ahora su propio destino. Y de nuestras parcelas anidadas en el capulí y el eucalipto, ha brotado nuestro norte y se ha tomado el orbe.

Te veo, mujer, en el planisferio y sueño tus pasos y gestos, anhelando que la chakana y el lauburu conspiren a favor nuestro. Enlazo mis dedos y siento apretar los tuyos y nuestro andar se hace ligero y constante.

Una recarga de peces remece el barco, nuevas corrientes hinchan las velas. Quiera el buen Dios, y nos dé, cada día, la memoria, el empeño, la salud, el amor y la gracia para andar, volar, navegar otros tantos marzos, juntos, hasta el final.



19.03.2023

viernes, 23 de diciembre de 2022

2022 al cierre de este año y mirando al que viene


Un 2022 intenso y particular,

un 2023 repleto de horizontes

Pampa argentina

Cerramos este 2022 con muchas historias para compartir, un sentimiento de gratitud por lo vivido y un deseo hondo de serenidad, salud y paz para el próximo año.

Quizá lo que más marca este año es que estamos bilocados. La bilocación es un supuesto don de estar en dos sitios al mismo tiempo. Pues, como familia lo estamos. Esto es una manera de asumir que los vínculos están allí, pero la distancia marca tiempos y espacios que queremos sostenerlos juntos. 

Tania y Antonio están por Bilbao en modo estudios presenciales y residen en una pequeña localidad cercana a la ciudad. Allí, con nuestros buenos amigos los Arbaiza Beascoetxea, nuestros caseros, habitan un pequeño piso acogedor y seguro. 

Por este lado, en Quito, estamos las otras tres: María Paz, Ana Sofía y yo. En este lado de la ciudad, cercano a todo y medio escondido, nuestro radio de actividades se resuelve en 5 km a la redonda, en la mayor parte de actividades. 

María Paz está por concluir su parte curricular y de externado. Se apresta al año de internado. Ana Sofía ha concluido muy bien su primer semestre en Artes Visuales, definitivamente es su camino. Antonio cursa el máster de conservación y exhibición del Arte Contemporáneo en la UPV/EHU, y hace pasantías con un artista local en Bilbao. Su estancia concluirá en julio de 2023. Tania y yo con nuestros procesos doctorales en este último quinto año. Un trayecto hermoso, sacrificado, que -a Dios rogando y con el mazo dando- concluiremos hacia julio de 2023.

Tania está en el tema de inclusión educativa en lo que tiene que ver con capacidades docentes al respecto. Un trayecto revelador de la importancia de las y los docentes para atender a todas las demandas de las y los estudiantes, cualquiera que fuera su condición, pero con mayor foco en quienes viven con alguna discapacidad de tipo cognitivo. El aporte ha sido ya apreciado en el espacio de un congreso y ha recibido palabras de reconocimiento. Su proceso da frutos sustanciales a un elemento de la educación que es sustancial: la inclusión, la igualdad y la justicia.

De mi parte, el tema del Aprendizaje-Servicio en el contexto del programa de Liderazgo Ignaciano de AUSJAL en la PUCE es mi campo. Es revelador cómo, mientras se promueve por un lado la educación mediada por la tecnología, sin duda valiosa; la apuesta por el contacto con otras y otros y el salir a otros espacios de los clásicos institucionales, hace que el proceso de aprendizaje sea contundente en términos de desarrollo personal, profesional, ciudadano y, para los creyentes, de aplicación práctica de la fe. Esto también ha sido nutrido por la cercanía y apoyo del GI ApS PUCE. 

Videoconferencia habitual: los cinco o en relevos en Facetime o WSP para el chisme. 

La vida, por medio de las instituciones donde trabajamos y estudiamos (Deusto y la PUCE, que en el fondo son parte de una relación más entrañable con la Compañía de Jesús), nos ha dado una oportunidad y respaldos sustanciales que tienen sus particularidades, pero han sido un fuerte aliento en el proceso.

Menhir de los 75 años de la PUCE 


Este 2022 lo iniciamos con dos narrativas, por la locaciones donde estamos: Bilbao y Quito.

Hacia finales del 21, pescaron COVID la Tanita y el Anto; afortunadamente estuvo de visita la prima, sobrina Emilia López, que como un ángel de la guarda, literalmente guardó y cuidó a ambos durante el tiempo de Navidad y comienzo de Año Nuevo. La Emi tiene un caudal de humanidad y brillantez enormes. Sin duda una cuidadora de lujo, pero más de cariño imperecederos.

Por este lado pudimos, luego de un trancazo que tuve, que no fue el virus, sino otra cosa, dar una vuelta por la bella Cuenca. Un paseo largo por tierra, nos dio la oportunidad de recorrer las provincias de camino y ver los bellos paisajes de la sierra ecuatoriana.

Ingapirca y Cuenca 

La Coquitas tuvo la oportunidad de visitar a su familia norteamericana -Los Mullins- en Versailles (KY), quienes con un gesto de generosidad y de complicidad, hicieron que la hija estuviera allá para el cumpleaños de una de sus hijas. Una pausa linda y cariñosa de esta familia a la que queremos mucho. Retomó su semestre en febrero hasta junio (en este mes le dio COVID: 3 de 5 gana el bicho).

El Anto hizo su estancia en Deusto Campus entre enero y julio, con un cúmulo de actividades a las que apoyó (y lo sigue haciendo) con su talento visual en productos concretos para dicha institución. En la actividad ha tejido relaciones muy valiosas y entrañables, basados en la acogida de los buenos amigos de la universidad de Deusto.

La Tanita a tope con sus actividades doctorales y de colaboración que copan su tiempo pero le dan espacio para aliviar la intensidad de la investigación con la colaboración en la misma Deusto.

En mi caso, actividades académicas y de transición laboral (dejé la dirección y recibí un sabático), marcaron los primeros meses. 

En abril y mayo, la Anita decidió el cambio de carrera. Descubrió a cuenta de experiencia, intuición y actividad que lo suyo estaba en el Arte y concretamente en las Artes Visuales, más que en la Arquitectura. Tramitó su cambio hacia la Carrera de Artes Visuales. Ahora está muy contenta en lo suyo y el espacio le ha permitido despuntar en sus dones creativos y la vemos feliz y sólida en su trayecto. Más o menos por este mismo tiempo, una escapada a Madrid, de aquel lado del mapa, con un trancazo al hijo, marcó la nota de encuentro con amigas y amigos de allá y de acá. 

Un recuerdo de Esmeraldas de hace fuuuu 

Llegamos al verano con ánimos reforzados, por los cambios y transiciones experimentadas. Siempre conectados entre los cinco y apoyándonos todo el tiempo. Tuvimos la visita de Pello a la PUCE. Pudimos dar un paseo largo por la provincia de Esmeraldas, redescubrirla a los años y añorar mejores días para esta tierra bendita que tanto sufre y padece por el abandono y la segregación histórica de la que ha sido víctima. Por el otro lado del charco, hacia finales del verano, una vuelta por Valencia marcó un lindo espacio de encuentro con nuestros amigos Ana y Vicente. Una ciudad muy bella y una cálida acogida nos hizo recordar el tiempo de vecindad de hace varios años en Quito, cuando la muchachada estaba en la infancia y, entre el día a día, hubo oportunidades de compartir. Memorable el salmorejo de hace años. 

Visita de Pello a la PUCE - A la salida de los EE 

 

Entre mediados de agosto y octubre (en los calendarios de ambas latitudes) retomamos las actividades de estudios. Un viaje relámpago a la Argentina, en el marco del ApS global católico, me permitió reafirmar opciones, renovar lazos y hacer otros de entre tantos que este espacio va marcando. En el mes de noviembre acogimos mascota nueva que ha sido toda una revelación: la señorita Liliana Elizabeth Estefanía María Andrade Laspina: una bicha felina que vino al mundo el 17 de septiembre, cría de la Nur y hermana de Boo, Milo, y Mili (todos ya en nuevos hogares). 

Lili, la tremenda, en sesión de juego 

Y llegamos a diciembre. Un año que se acaba. En todo este trayecto hemos recibido siempre el apoyo de nuestra familia (Andrade y Laspina) con gestos y palabras de aliento y cercanía: abuela y abuelo, hermanas y hermanos, sobrinos, primos, tías y tíos. Por nuestra parte, atestiguar sus trayectos y logros, también son fuente de aprendizaje e inspiración. Así como nos han animado, les animamos también en su caminar. 

Como apuntes particulares: fueron significativas las visitas del tío Edgar a Quito (abril); del primo/sobrino Gabo (octubre); de la Anita Jurado y su familia a Bilbao (noviembre), Vicen Merino a Quito (noviembre). Los sobrinos Nico y Bay se recibieron en sus titulaciones respectivas, los sobrinos More y Jota concluyeron el simbólico y lindo proyecto inmobiliario FAZ homes, en un cumplido homenaje a mi hermano Fausto quien repentinamente se nos adelantó hace 10 años. Su temple, visión y entusiasmo perviven en ambos junto al constante apoyo de mi cuñada Tania. Los 90 años del primo Pancho con esa linda celebración junto a la familia extendida marcó toda una historia. Las entrañables visitas a Santander a Avelina y Miguel, siempre cariñosas, cálidas y generosas. 

 Exposición de final de semestre CAV. Ana Sofía, 2022.

Igualmente, a nuestras amigas y amigos, colegas cercanos que nos acompañan en los procesos académicos, laborales, de misión y de vida: les reconocemos la dicha de la relación pues su presencia (indistinta de la distancia geográfica), compañía y aliento de diversas maneras (mensajes, gestos, acciones) son, también y efectivamente, fuente de energía y cariño en los trayectos que recorremos y les estamos muy muy reconocidos. También reconocemos sus logros y los de los suyos como frutos de su constancia, talento y esfuerzo. Esto lo vemos también como un alentador don y ejemplo.

Han habido, también, eventos complejos y dolorosos en varios ustedes: oramos para que su amor transformado en fortaleza, constancia, tenacidad vaya dando cauce a las dificultades que les ha llegado, que se vayan aliviando y encuentren nuevamente la serenidad y la paz. Que seamos para ustedes alivio y aliento. 

Una palabra por nuestra tierra en las circunstancias que nos rodean. En el mes de junio, tuvimos un contacto privilegiado por la convocatoria a las y los estudiantes de ciencias de la salud de la PUCE a las brigadas de emergencia. La Coquitas participó; y la Anita y yo, aprovechando el ir a dejarla, pudimos conocer de primera mano las demandas de las compatriotas y los compatriotas indígenas. Aparte de eso mis amigos de LULI se activaron en una red solidaria que destacó por su disponibilidad a la acogida, tal cual las comunidades nos la ofrecen cuando vamos a territorio rural. Fue un gesto de reciprocidad. 

De otro lado los acontecimientos de violencia generalizada y puntualmente el femicidio de María Belén Bernal y las masacres carcelarias, nos hacen ver con profundo dolor la realidad circundante. Lo del discurso de que el Ecuador ha sido una isla de paz, se cae como un castillo de naipes.

Las circunstancias actuales, las redes sociales, la polarización provocada por los grandes intereses, hacen ver que el pasado era: ojos que no ven, corazón que no siente. Lo que visibilizamos hoy y lo que padecemos es producto de la naturalización de las desigualdades, caldo de todas las violencias y la deslegitimación de las instituciones. Igual sucede en varios puntos de nuestra patria grande, América Latina.

Tampoco hemos estado lejos de lo que acontece en el otro polo geográfico; los efectos de la guerra y los fenómenos migratorios (pues lo somos estando por allá) también se hacen sentir (costo de la energía, horarios de consumo más y menos costos, canasta básica); aun sí, hemos tenido espacios de colaboración y solidaridad activa y ciudadana.

Nuestros humildes trayectos van marcados, también por las circunstancias que nos rodean y por lo que hacemos para remediarlas, al menos con participaciones puntuales, manifestaciones o tomar parte en el entorno del barrio/trabajo tejiendo relaciones más equitativas y esperanzadoras. Queremos, trabajamos y anhelamos un mundo de justicia, solidaridad y sostenibilidad. Y ello también es motivo de nuestras andaduras, estilo de vida, trabajos y plegaria.

Afiche del huerto urbano de la carrera de Nutrición de la UBA (ApS-AYSS), Bs. Aires. 

¡Qué lindo que Argentina y Aucas, campeones!

Al cierre de este relato, un gracias sentido a Dios, madre y padre de vida y esperanza por conectarnos en el camino, como familia, como amigas y amigos, colegas y viandantes. Los lugares que nos son significativos llevan nombres geográficos y en ellos de personas con las que hemos compartido lo cotidiano y el recuerdo y el cariño: Carcelén, Nayón, El Pedregal, la Granda Centeno, la Cato, Manabí, Alsonsotegi, Bilbao, la UD, Santander, Madrid, Valencia, San Sebastián, Montpellier, Buenos Aires, Punta Cana RD, Houston, Toronto, SF, Halifax. Que esta Navidad, en su gracia, nos dé salud, energía y luz para continuar y cuidar las buenas relaciones, alcanzar  las metas propuestas y sanar heridas, y que el Nuevo Año sea marco para verlas feliz, digna y finalmente, realizadas.

Con cariño,

LaspinaAndrade/AndradeLaspina

Amancer en bici. Parque Bicentenario, Quito. 

domingo, 24 de enero de 2021

La mochila para el presente y para el futuro: intuiciones para niños, niñas y adolescentes.



Hace un tiempo mi amiga Milena me preguntó algo que me puso contra las cuerdas ¿Qué deberían llevar en su mochila de vida los niños, las niñas y los adolescentes de hoy? Enseguida me puse en tensión. Era la misma pregunta que me hacía desde que en mi entorno inmediato con mis propios hijos estaba formulándomela y no pude, sino al cabo de 4 semanas de darle vueltas atreverme a una respuesta.

La primera cosa es mirar la realidad, estar presente en la realidad de los NNA y saber qué caracteriza su propio contexto. Sin duda son generaciones hiperconectadas, consumidores de tiktokers, youtubers e influencers. Con más concentración en las Kardashians que en su propio territorio. Es decir su cotidianidad está traspasada por la información y las tendencias de contenido en línea y su día a día habitual y común, esto último más plausible dado el confinamiento que para todos tiene rasgos distintos. En esto hemos, ciertamente, estamos ante la viva realidad. En esta mochila: su celular, tablet, laptop, están desde antes de la pandemia y el confinamiento.

Son generaciones gregarias y viven en contacto permanente entre sus pares. Una de las realidades es que nutren sus relaciones con desafíos, curiosidades de toda índoles, un tanto el sueño de ser influencers o de estar en un lugar algo más o menos expuesto y contar sus propias historias. Aquí topamos con una realidad: la Big Data y la IA son más ágiles que los tiernos cerebros de los NNA y proponen ya tendencias a base de contenidos seductores, inconscientes y de calado brutal que direccionan hacia una gama de intereses creados. En esta mochila estarán sus amigos: sus pares con quienes han compartido presencialmente y aquellos que se van sumando en el camino que vienen del conjunto de redes que constituyen sus relaciones o sus followers.

Sustancial en esta mochila: sus relaciones de hogar. No importa cómo esté conformado. Son las personas con las que comparten el espacio, interactúan diariamente, a las que presentan el buenos día y el buenas noches de cada jornada. Si algo nos ha enseñado esta pandemia y su consecuente confinamiento es que el lugar privilegiado es el hogar. A veces más seguro en términos de afecto, sostenibilidad, recursos, a veces no tanto. Esto nos pone de cara a las desigualdades y a las estructuras injustas, opresoras y excluyentes de una economía que busca fragmentar, condicionar y reventar consumo en lugar de repartir e incluir a todos en los bienes que es capaz de producir. Esta mochila tiene también esas relaciones inmediatas del entorno familiar próximo, diario y aquellas que son del primer círculo de relación. Tan sustancial: la solidaridad que nos conecta con la realidad. Ella es la que nos pone un cable a tierra y nos hacer ver la realidad. No vivimos en las pantallas ni en una burbuja de realidad virtual. El otro, el de afuera de casa: ese es más real que cualquier reto en cualquier entretenimiento en línea. Es necesario tomar esa conexión. Obviamente la ciudadanía se construye desde la casa: en unas relaciones sanas y justas entre sus habitantes.

Frente a la pandemia una cosa que llevarán de por vida es la idea del cuidado: el autocuidado y el cuidado de los más cercanos, de los de casa, de aquellos en los que puedan incidir: sus pares, sus amigas y amigos, su círculo de amistad. Se han dicho y seguirán diciendo: cuídante y eso tendrá un efecto potente en el día a día. Sin duda en el arraigo de estas pautas, también estará otro horizonte traspasado por "YHLQMDLG" traspasado por la potencia del impulso juvenil de comerse el mundo y de desafiarlo incluso desafiando al mismo virus. Tensión propia de los años juveniles que resulta en afectar a los propios por un ciego "no ha de pasar nada" o desde una carrera más estratégica de cuidado porque hay que llegar a la vacuna sin novedad. Tensión que nos es transitada en solitario: el mismo entorno de NNA animará o determinará llegar o no a esta meta. Por eso la mirada del cuidado es crucial y es una apuesta a salir del propio mundo de WhatsApp al de la realidad real, empezando por el entorno inmediato y relacional en que uno habita y coexiste.

El cariño: sincero, auténtico, de gestos, miradas, detalles de convivencia e intercambios que solo son posibles cuando no se puede salir de casa como antes o cuando el margen es muy mínimo. En casa solíamos hacer un mantenimiento rutinario del auto (el ABC) 4 veces al año, esta vez ha sido uno solo. ¿Qué ha sucedido? Compartir el tiempo, las comidas, la cocinada, los oficios, y las posibilidades del propio espacios han recuperado ambientes que no tengo sino una memoria de la infancia o de otras épocas. El poder compartir la mesa juntos es todo un regalo. Conversar más, escuchar y compartir el propio pensamiento. Han sido regalos de un tiempo acaso depositado en el transporte o en una falsa idea de productividad y ciertamente de adicción al trabajo. El compartir la mesa o decidir horarios para el encuentro es privilegio de pocos en la otra cotidianidad, solamente posible para aquellos que pueden disfrutarlo: quienes tienen el poder de decidir sobre su horario o viven cerca o les es accesible dirigirse a la mesa familiar. El gran público, almuerza con los amigos y apura rápido en bocado de algo en medio de 30 minutos de receso. Es decir, en esta mochila irán recuerdos de una cotidianidad de hogar muy propios de este tiempo y que quizá resultaban ajenos o de épocas de vacaciones. Nutrir el día a día con gestos de cariño y de afirmación serán la oportunidad de construir futuros recuerdos de armonía, resistencia frente a la amenaza, comprensión y apoyo sustanciales para siempre. En esta mochila la familia estará presente siempre; la de las relaciones sanas y claras de siempre y la de haber compartido el silencio o el confinamiento.

La mochila tendrá la capacidad de ser sensibles ante lo global, lo local y lo familiar. Seguir los grandes acontecimientos, al menos dejarse interpelar por ellos, no importa de qué fuente vengan, pero hemos de ser capaces de compartir nuestra mirada del mundo, del entorno y de la propia "escena". Es lo que sucede si somos capaces de cuidar un espacio compartido para intercambiar miradas. Justamente, uno de los activos más importantes será nuestra capacidad de intercambiar la mirada del mundo: de celebrarlo y de llorarlo. De sorprenderse y de lamentarse. Del vivir (o protegerse) y del morir (cuando vemos que la justificación "nadie estuvo preparado" no puede subsanar el histórico descuido a la salud integral: física, mental y espiritual de personas, familias, sociedades producto de un deliberado optar por lo funcional y no por lo sustancial.

Un elemento sustancial en esta mochila será la capacidad de resiliencia aprendida y modelada por quienes vamos un poco más adelante en el camino. Resistir, no dejarse vencer, mirar más allá de los golpes o dificultades, guardar la esperanza, trabajar por persistir en el sueño o la meta, perdonar, son necesarias para cultivar esta capacidad y en ella, la propia salud mental y espiritual. Esto también es producto de un encuentro con el otro inmediato. Será necesario, pues, no perderlo jamás de vista.

Es mochila, finalmente, será ligera, liviana y entusiasmará llevarla cuando sintamos compañía, compañía auténtica: de carne y hueso que hay que defender siempre la relación directa; o al menos tener la certeza del caminar con, apoyados por los medios tecnológicos, que son medios, no fines. Saber que nuestros NNA son importantes para quienes los queremos y tenemos próximos, que la sociedad los quiere y los cuida (poco o nada se ha hablado de cómo han transitado este tiempo, y mucho menos en realidades donde el desafío puede ser particular si hablamos de discapacidades o exclusiones históricas o situaciones de vulnerabilidad). Queda un honda y cuantiosa factura en manos de todos, de las autoridades y líderes ver en ellas y ellos, a nosotros mismos en cómo reconocemos su presencia, espacio y dinámica y hacia dónde caminan.

La mochila se carga a la espalda: es apoyo y resguardo. La mirada siempre vera hacia adelante, hacia el futuro y los pies, manos, mente y corazón caminan en un ritmo y ruta que no sabemos (y menos ahora) qué traerá, pero sí sabemos qué llevamos y podemos y debemos llevar para vivir, pues el hálito cotidiano y de siempre es vivir, vivir con plenitud e intensidad, con alegría en el encuentro y en el reflejo que somos capaces de hacer y hacernos de modo auténtico y libre. Es lo que hay: caminar, llevar esta mochila llena de cosas buenas y por eso ligera y cómoda para llevar; el cuerpo dispuesto, la mascarilla y todo aquello que comporta el cuidarse y cuidar... ¡a continuar se ha dicho!

JSAZ - enero 2021




miércoles, 18 de noviembre de 2020

Estamos hechos de ciclos de vida que se entrelazan. Este: es el de mi madre y el mío. Quedará atado siempre.

Parece que es tiempo ya. Que de nuevo tu vida vibrante y feliz pelea por quedarse.

¡Quédate! Todavía tu amparo y presencia es consuelo y fortaleza. Pero mejor quédate como quieras quedarte. Tu manos picadas de vías para sueros y analgésicos, pequeñas heridas que han peregrinado por tu cuerpo: pies, muñecas y ombligo para darte fuerza y cuidado y tu cuerpo ya resiente. Tu aliento se va debilitando y sigues palpitando entre las sondas, oxígeno. Veo tu piel tersa, suave, de ese bello tono que la vida te dio y que tanto recuerdo en tus manos y abrazos.

Tu aliento escalado, tu quejido leve pero persistente me hacen memoria de la historia que hemos tejido juntos. Cada hijo tiene una historia con sus padre y con su madre. 

La mía se remonta a aquel día de un verano en que fui concebido y un Domingo de Ramos que vi la luz, desde tus entrañas. Y empecé mi caminar, a tu lado, con tu compañía y la de papá. Pasamos largo tiempo juntos, hubo mimos, palabras de amor, gestos, vivencias, viajes... mi ciclo vital está contado también en tu registro de madre, como lo estuvo -y está de otra manera- anclado al de mi padre. Un relato de cariño, felicidad, lágrimas e incertidumbres pero también, y esta es la certeza de esta balanza, de mucho amor. Me sentí amado, bendecido, querido por ambos.

Esta vez, me siento como recogiendo en este breve texto mis 50 años de vida de hijo y me resumo en "qué dicha tenerte". Vuelvo sobre mí ¡quédate! Y a mi memoria vienen tus luchas, tu bueno y sano humor, tu hacer, ir y venir, tu opción de volver a trabajar para que alcanzara para la casa. Tu apoyo siempre solícito y presto. Tu diligencia y tu corrección.

Cuidaste de ti misma con pulcritud, cariño; recuerdo los perfumes de tus cremas, de tus fragancias, de tu ropa; mi memoria salta de las casas que habitamos, los cuartos que recogieron lágrimas, confesiones, alegría inmensas y esperanzas, frustraciones, tardes de costuras, bordados, música y juegos.

Tu sazón increíble de comida casera, del estofado de carne y maduro cocido con arroz que tanto me alegraba oler al entrar a casa después de la escuela como el manjar más delicioso, pero más alegría era recibir tu abrazo y cariño, y sentirse profundamente acogido, nutrido, cuidado.

Hubo lágrimas en esta historia, sí; sin duda. De tristeza y de dolor, pero también de una gratitud inmensa y feliz de poder reconocer los logros, las metas alcanzadas. Lo sentí muy intensamente de parte tuya y de papá.

Hubo momentos fuertes que desbordaron tus propias posibilidades. Apelaste a la paz, a no confrontar, a orar profundamente porque las cosas volvieran al cauce y, con el tiempo poder estrechar lazos y sanar heridas. Guía, abrazo y cariño, incertidumbre, pena como todo en la vida. La sazón de lo que vivimos está entre el dolor, la alegría y la posibilidad cierta de optar por la alegría auténtica, luchada y serena de saberse en paz con la propia consciencia. Aprendimos a vivir. Nos enseñaste tantas cosa y nos motivaste a más, siempre.

Las compras de ropa, zapatos o útiles escolares al centro de la ciudad, la vuelta con la parada en un restaurante para disfrutar de un 1/4 de pollo al carbón qué alegría y recuerdo. A veces con mis hermanos, con mi hermana principalmente y las más a solas... en un compartir privilegiado.

El mundo de la fe lo compartimos intensamente. La fe tuya, sentida, confiada, como la del carbonero: persistente, devota y vibrante. Llegaste a ser Ministra Extraordinaria de la Eucaristía y tuviste tu misión entre los enfermos del barrio. Participaste de espacios y actividades parroquiales. Aun recuerdo tu exitosa estrategia de pedirme que te acompañara al Jueves Santo y terminé en la banca de quienes nos lavaron los pies... me sentí bendecido y ese fue un nuevo retorno a la grey. Te encantaría apreciar hasta dónde he andado en el servicio. Ni yo mismo lo creo.

Visité los lugares que quisiste y que hubiera querido llevarte: Roma y la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe; hace poco más de un año donde pude orar por ti y agradecerle a la Virgen por esta historia. Solo falta Tierra Santa. Pero, a estas alturas, creo que la tierra sagrada es la que recibe nuestras lágrimas, nuestros sudores, aquella que recibe a nuestros difuntos y nuestros sueños; aquella que alberga la construcción de nuestros sueños comunes, compartidos, de hermanas y hermanos. Donde se celebra, baila, festeja y se hace la vida.

No sé si es el final, madre mía, no lo sé; sé que cada vez que te pienso, que tengo la oportunidad de verte, de hablar de ti con los míos o con mi hermano y hermana, hay un tesoro que albergaré dentro de mí por siempre: tu luz. Tu dedicación. Tu vida. Un día, un momento, será el paso definitivo. Descansarás al final de esta dura etapa, etapa que la has transitado junto a mi hermana (pendiente, solícita, cariñosa contigo). Tu abrazo será total y la memoria de mi padre y mi hermano estarán completas. Estarás en el cielo, en ese lugar utópico que nos reserva la dicha completa y eterna. Con Dios.

Que sea digno de la memoria y legado de mis antecesores. Que tu memoria me acompañe, tu intercesión esté con nosotros y nuestras familias, que encuentres a papá y a Fausto y los abraces con la dulzura del reencuentro. Acá estaremos tejiendo la vida y haciéndola digna de la familia que soñaron y que construimos, a veces de cal y otras de arena, como quien construye un baluarte, para los otros, los nuestros que son prolongación de la vida.

Los pacientes del ala de salud mental han terminado su actividad de patio. Han bailado, jugado balonmano y cantado. Empijamados, los he visto un par de veces cómo disfrutan del pequeño jardín de la clínica que te acoge. Bendito lugar, benditos cuidados paliativos que te brindan, que te dignifican y te acompañan todo el tiempo. La enfermera te aplica un inhalador, respondes... escuchamos la canción de la Oración de San Francisco en la voz de Canto Católico de Chile... Chile, el viaje de invierno que tanto le ilusionó a Fausto y a Edgar regalarles y del que fui su gestor: tour, tickets, pasaportes. Cuánto lo disfrutaron. Conociendo la tierra de los ancestros paternos y disfrutando de todo excepto del frío.

Mi hermana, fiel y fija en cuidarte, junto a mis sobrinos.

Que este santo, san Francisco, te reciba. Eres terciaria franciscana. Irás cantando al encuentro con el Amor, con la Fuente de Vida, con Dios.

Quito, 18 de noviembre de 2020.

martes, 21 de mayo de 2013

Sin mochila

Sin mochila ¡carajo! Ya me lo advirtió el domingo el vecino del bulldog del edificio de atrás: tendrá cuidado que están robando los carros. El día jueves le abrieron a un señor de por aquí sin que pudiera hacer nada y la policía ni se asomó. Ayer le comentaba a mi señora el mensaje del vecino y veíamos importante hacer caso a la advertencia. Ayer en la tarde, al dejar estacionado el auto en Veracruz y Manosca, entre las 15h00 y las 15h30, abrieron la cajuela y se llevaron mi mochila con mi computadora y otros materiales de trabajo. Al salir un vecino se acercó para darme la noticia: vecino le abrieron el carro, les grité y luego llamé al 101 (policía) y bajé pero ya se habían marchado. Le pregunté cómo había sido, mientras comenzaba a azorarme al comprender cada detalle e ir asimilando el hecho. Un Aveo azul, dos tipos, las placas son PVD-5831, fue hace como un cuarto de hora. Vi mi reloj: apenas marcaban 30 minutos desde que parqueé en la calle. Le agradecí y subí al auto y me marché. En mi mente las ideas: Tengo pico y placa, la Policía Comunitaria de la Ulloa está cerca, me decía mientras trataba de ordenarlas: mis clases, mis planificaciones, el curso de las cuatro, las diapositivas, el material, las notas del cole y de la U., la denuncia en la Policía Judicial, el aviso a los chapas. La acreditación de la U. Pudo haber sido peor: de pronto el carro entero desaparecía o quizá pudo haberme comprometido a mí mismo. Con estas ideas di una vuelta al parque y luego resolví que no sacaba nada yendo a la Policía y a la PJ, mis estudiantes estarían a la espera sin noticias, el curso es de 20h y cada sesión es sensible. Con los pocos respaldos en la nube, de lo último que estoy trabajando puedo seguir. Y ese fue mi pensamiento, a pesar de esto puedo seguir. Pero también pensaba que uno se va curtiendo. Me han robado dos autos y ahora esto. Un par de veces he estado en un evento de asaltos, la primera hace muchos años cuando un par de individuos en moto me arrancharon un par de gafas, que me regalara mi hermano, mientras caminaba. Y la segunda hace no más de cuatro cuando de regreso de una presentación intentaron robarme la guitarra y no sé si fueron los gritos o la puteada que les escupí, que los tres malandrines salieron en polvorosa, cuando medio barrio salió a ver que pasaba y mi familia venía en mi auxilio. Tuve la suerte de que no me ocurriera nada, salvo el gas mostaza que caló mi cara y ojos y me dio molestias por algunos días. Admito que en estos eventos con autos jamás mi integridad física se ha visto comprometida. Como quien dice: ojos que no ven corazón que no siente. Pero me manejo un cabreo tal que ni escribir estas letras me salva, aunque escribir resulta catártico y terapéutico. Me niego a putearle a alguien más que no sea al mismo ladrón por supuesto. Ahora me tocó mi aporte a los argumentos pelotudos de la inseguridad. Esto me pone a pensar en que toda vulnerabilidad al derecho y a la propiedad tangible o no tangible es un robo y siento que eso es de todos los días. Cuando cada cual hace de su servicio profesional o laboral una trinchera para sus caprichos o sus intereses. Cuando el burócrata, en este caso lo digo claramente, el burócrata de la seguridad, es decir la policía (nacional o municipal… estos últimos son un caso aparte por la falta de talla y posicionamiento) se regodea entre perfumes, gafas de marca, celulares ultra sofisticados, comiendo viandas criollas de paso, bostezando en el sillón de la patrulla o, a título de ser autoridad, es capaz de hacerse de la vista gorda o lanzarte el auto cual si fueran Starsky y Hutch, con ceño fruncido y cara de gallito de pelea (y pienso: dales poder y verás quiénes son). O, como hace años, el comisario municipal que te cita a fuerza de una denuncia de alguien desconocido porque no pintaste la fachada de tu casa porque atenta contra el ornato (y uno bien sabe que la fulana del piso bajo tiene sus contactos en el municipio y se valió de algún lacayo para joderte, cuando en esa época pasabas con dos reales en el bolsillo). Y la retahíla sigue y seguirá porque este tipo de eventos suceden. Y en contraste con la República o la Utopía aun cuando intentemos un estado de derechos y obligaciones, nos enclaustramos en nuestros asuntos, porque asi no se es vulnerable. Y uno se queda expuesto a que algunitos, al más puro estilo del truhan o el sicario a sueldo, se valgan de su posición o ventaja para joder la vida al resto. A la final, uno se vuelve curtido y pone tierra de por medio. Mi perfil de transeúnte es bajo. Mientras menos tenga que ver con conflictos, mejor. Mucho menos con la autoridad, y mucho menos cuando la fama de autoridad raya en el abuso y la prepotencia. Me pongo a pensar en la dinámica social que encierra la criminalidad y, claro, hay que tejer mucho para entenderla. Pero es la sociedad en sí la que está ciega, sí: ciega y enferma, como aquella de Saramago. Cuando unos se aprovechan de ciertas habilidades a fuerza de una intención pútrida y perversa. Por supuesto que hay que exigir que autoridades y personeros respondan con mayor probidad y momento a las circunstancias. Pero creo más en la Acción Ciudadana, un gesto de cada quien marca la diferencia y eso me da esperanza. Si freno en la línea del pare, si no obstaculizo el tránsito por ganar un par de metros fregando al resto que puede cruzar delante de mí, si me manejo por el principio de ser buen vecino, si evito la viveza criolla de guárdeme el puesto o présteme un esfero, si boto los desperdicios en su lugar o no rompo la vereda a título de que mi garaje necesita un acceso para mis cuatro chirles llantas a costa de los cientos de peatones que usan esa misma vereda, sin contar a los discapacitados que hacen maromas para caminar o transitar. Si estoy pendiente que hay bicicletas circulando. Si le adviertes al vecino de una amenaza o actúas al menos dando voces porque se roban un auto; ahí la cosa cambia. He escrito Acción Ciudadana con mayúsculas porque es la vocación a vivir en comunidad, no de andar diciendo que se ama desde hace años la ciudad, sino de vivir con sentido de buena vecindad, de respeto y acción conjunta. De querer vivir civilizadamente ¡Eso! Cuando raye el sol naciente saludaré con los vecinos, cruzaré palabras con el guardia de la Iglesia Evangélica de al lado. A lo mejor me encontraré con el jardinero del barrio. La vida sigue y yo, afortunadamente, también. Mi acción como ciudadano será hacer lo que debo y lo que me identifica: mis clases, mis estudiantes, mi trabajo. Compartir contigo esto que escribo. La compu y la mochila vendrán, como quien dice, por añadidura.

viernes, 27 de abril de 2012

GASTAR LA VIDA
GASTAR LA VIDA Jesucristo ha dicho: “Quién quiera economizar su vida, la perderá; y quién la gaste por Mí, la recobrará en la vida eterna”. Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas. Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo, y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida. Tenemos seguros por todas partes para evitar los riesgos. Y sobre todo está la cobardía... Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida. Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla; no se la puede economizar en estéril egoísmo. Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen; hacer un favor al que no lo va a devolver; gastar la vida es lanzarse aun al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo. Somos antorchas que sólo tenemos sentido cuando nos quemamos; sólo entonces seremos luz. Líbranos de la prudencia cobarde, la que nos hace evitar el sacrificio y buscar la seguridad. Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos y falsa teatralidad. La vida se da sencillamente, sin publicidad, como el agua de la vertiente, como la madre da cl pecho a su bebé, como el sudor humilde del sembrador. Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia; no podemos caer en el vacío. El futuro es un enigma, nuestro camino se interna en la niebla; pero queremos seguir dándonos, porque Tú estás esperando en la noche, con mil ojos humanos rebosando lágrimas. Lucho Espinal, SJ.

La gratitud es la memoria del corazón

  El texto que reproduzco a continuación es el de los agradecimientos en mi tesis doctoral. Lo recojo como parte de un tomar peso y sentido ...